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lunes, 4 de octubre de 2010

ETIQUETAS Y MUNDOS FRONTERIZOS DEL SUSPENSE

Cuando reflexionamos sobre intriga, suspense, terror, novela negra y su largo etcétera más propio de eruditos que de entusiastas lectores, uno de los aspectos con los que nos encontramos es el de "los mundos fronterizos". MISTÉRIO, que en sus orígenes hizo la tentativa de ordenar la librería por subgéneros, comprendió a la larga que el tradicional orden alfabético era la clasificación más apropiada, fuera para los clientes o para quienes les atienden. Este criterio permite buscar a los autores que el lector viene ya buscando, a la vez que no distrae de la fantástica sensación del "descubrimiento" de nuevos nombres y obras sin estar sujetos e influenciados por las etiquetas.
El cruce de esta reflexión con el redescubrimiento de dos obras, una de Irène Némirovsky y otra de Arthur Miller, han llevado al Gato del Mistério al tema de los "mundos fronterizos" entre los géneros. Éste es un tema básico de la literatura occidental, sobre todo desde el nacimiento de la novela moderna allá por el siglo XVI. Hoy día todos sabemos que los géneros puros han dejado de existir o muestran una tendencia a ello, y que cada vez más escritores presumen de saber saltarse las barreras y sentirse libres especulando fuera de ellas. Pero lo cierto, también, es que en los géneros del suspense el ceñirse a unas normas y la adecuación a unas expectativas por parte del lector dan mejor resultado a muchas de las obras. Casi todas las novelas que contiene la librería de MISTÉRIO responden al esquema tácitamente pactado de la intriga y el suspense, pero un determinado número de ellas navegan entre dos mares.
Habría que plantearse si Némirovsky o Miller, al construir y desarrollar sus correspondientes novelas, pensaron en algún momento que escribían un relato de intriga. No parece que así fuera. Sólo que usaban criterios y ardides de la literatura de suspense para mover determinados hilos de la trama. O sea, que más que novelas mixtas en cuanto al género se trataría de novelas en un caso de trama política (Némirovsky) y en el otro de reflexión social y humana (Miller) apoyadas por técnicas del suspense, que se mantienen en un segundo plano pero que dan profundidad e interés sumo al relato. Razón suficiente pero que ambos títulos de tan grandes escritores se encuentren en nuestras estanterías.